Mi amor por la fotografía se remonta a 1933 en una expedición por las islas Majul.Aventureros senegaleces y yo a bordo de un burro llamado bartolo nos adentramos en la impenetrable selva aleman.Allí y luego de un refrigerio encontramos el cuerpo de bomberos de la matanza, detrás de ellos estaba el cuerpo de un hombre moribundo cuyas últimas palabras escuché,recuerdo bien esa mañana,me dijo lo tuyo no es la aventura y ahi se murió. Desde ese momento supe que tenia que sacar fotos.